Bienvenid@s a mi pequeño rincón

Este blogs se lo dedico a mi tesoro, Pablo.

Soy una mamá primeriza a la que simplemente le apetece compartir sus experiencias y sentimientos a partir de que vió la segunda línea rosa.

viernes, 7 de junio de 2013

Somos tan madres como las demás

Esta entrada se la dedico a aquellas mamás que han pasado por una cesárea.


Pase 7 meses de mi embarazo leyendo toda clase de libros de premamá. Quería estar preparada para recibir a mi pequeño. Tenía claro que quería un parto lo mas natural posible, tener el contacto piel con piel, darle mi pecho nada mas nacer, que sintiera mi calor, que su padre pudiera compartir junto a nosotros estos momentos... Pero no pudo ser. Nada salio como esperábamos (ya contaré mi parto en otra entrada), y acabe en un quirófano.

Me sentía extraña, como si fuera menos madre. Sabia que era absurdo, pero ese pensamiento me atormentaba continuamente. No le había podido dar la bienvenida que yo quería, no lo pude coger entre mis brazos hasta 1 hora después de su nacimiento.
Repasaba cada uno de los pasos que di, intentando averiguar si había sido yo la culpable. ¿Fuí demasiado pronto? ¿Pedí la epidural muy rápido? ¿Hice bien yendo a ese hospital?... Me castigaba por todo ello sin podérselo contar a nadie, sabia que no me entenderían. Lloré algunas veces a escondidas, mientras le pedía perdón a Pablo.
Cada vez que leía algo sobre maternidad (libros, foros, revistas, etc...), me sentía peor. En todos se hablaba de la importancia del parto natural para el bebe, lo aterrado que él se sentía entre extraños sin los brazos de su madre, que podía perjudicar a la hora de establecer la lactancia materna, etc... Me imaginaba a mi hijo asustado y preguntándose ¿donde esta mi mamá? ¿es que no me quiere? (se que nada de esto tiene lógica pero yo lo sentía así).

Dos semanas después del nacimiento de Pablo, no aguante mas y le conté a mi amiga Marga por Whatsapp como me sentía. Le describí cada detalle, desde la llegada al hospital, al momento en el que nos quedamos los tres solos en la habitación. ¡¡Fue ella la que me abrió los ojos!!
Mi parto fue muy bonito, por toda la gente que estuvo a mi lado, las anécdotas de las que fui protagonista, el apoyo incondicional de mi pareja. Fue especial, porque luché hasta el último momento para que fuera vaginal, no me rendí hasta que ya fue inevitable. Pero sobre todo fue perfecto, porque quise con toda mi alma al pequeño hombrecito que llevaba dentro, y me enamoré perdidamente de él desde que lo escuche llorar.

Sé que hay muchas madres que se han preparado para darle el mejor recibimiento a su hijo, y finalmente nada salio como querían. Sé que muchas sintieron la misma frustración y dolor que sentí yo. A todas ellas les grito bien alto: somos tan madres como las demás.





2 comentarios:

  1. Me emociona leer tu historia. No tenía ni idea, pero siento no haber estado ahí. Nora también nación por cesárea, programada, ya te contaré, y al principio me costó hacerme a la idea pero al final decidí que era lo más seguro para ella y que lo principal era que ella estuviese bien. A día de hoy nunca me he arrepentido y lo he llevado bien, he conseguido una lactancia exitosa (que dura ya 18 meses) y tengo una niña adorada, sana y feliz, eso es lo que cuenta. A ver si quedamos una tarde o una mañana y nos tomamos un café con calma. Un beso preciosa

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    1. No sabía que Nora había nacido cesárea también. Mi problema fue que no me había preparado para ello, había idealizado el parto y acabó en cesárea. Por suerte ese sentimiento duró lo que la revolución de hormonas.
      Cuando me anime al segundo, se que será por cesárea programada por recomendación de mi ginecólogo, pero estaré preparada. Lo único importante es q ellos estén bien.
      Me encantaría quedar y tomar ese café cuando quieras. Besos a las dos

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