Bienvenid@s a mi pequeño rincón

Este blogs se lo dedico a mi tesoro, Pablo.

Soy una mamá primeriza a la que simplemente le apetece compartir sus experiencias y sentimientos a partir de que vió la segunda línea rosa.

lunes, 8 de julio de 2013

Miedos

Supongo que todos tenemos o hemos tenido en algún momento miedo a la muerte. En mi caso es auténtico pavor.




Fui consciente de lo que realmente era la muerte a la edad de 11 años. Recuerdo perfectamente aún esa noche en la que ese terror me invadió por primera vez.
No entendía nada, no tenia lógica para mi, pues que sentido tiene nacer  para después morir. Llore durante muchas muchas noches porque mis preguntas no tenían respuestas: ¿a donde irían mis sentimientos? ¿y mis recuerdos? ¿donde todas mis experiencias vividas? ¿mis risas? ¿mis lágrimas? ¿que sentido tenía vivir todo eso durante años para después perderlo en 1 segundo? ¿que sería de mi alma, podría quedarse entre mis seres queridos? ¿realmente existía mi alma, o solo somos química?
Este miedo no solo me persiguió en mi infancia, aunque aprendí a controlarlo y no desmoronarme, siempre ha estado ahí. Me obligue a no darle más vueltas, pues sabía que mis preguntas seguirían sin tener la respuesta que yo necesitaba.

Al poco de nacer Pablo salio del cajón en el que lo había guardado, estaba de nuevo aquí. Me volvía a invadir y paralizar, pero esta vez aunque fuera el mismo miedo, ya no eran las mismas preguntas. De repente todas mis cuestiones de antaño ya no importaban, se habían desvanecido.
Este miedo es más fuerte, mucho más profundo. Pero esta vez el pánico a morirme no es por el qué sera de mi, sino de mi hijo. No soporto la idea de no poder estar a su lado cada minuto de su vida. No poder decirle lo mucho que lo amo cada día. Quiero verlo crecer, reír, llorar... ¿podré verlo convertido en un hombre? ¿estaré a su lado en los buenos y malos momentos? ¿formaré parte de los grandes recuerdos de su historia?.
Cada noche cuando me meto en la cama y observo a mi angelito durmiendo, pido con toda mi alma que la muerte me llegue tarde, para estar a su lado el mayor tiempo posible, aunque para mi nunca será suficiente.

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